El educador debe saber en todo momento lo que tiene en frente. Cualquier educador, sea del ámbito que sea la rama a la que pertenezca, debe tener en cuenta que en frente tiene PERSONAS. Las personas no son cuerpos dotados de vida... somos razón.
Somos todas esas necesidades constitutivas que cualquier ser humano se plantea, sea de donde sea, son las mismas, que las podemos aparcar o retirar de nuestro repertorio, pero que recurrirán una y otra vez de manera inexcusable. El deseo de ser amar y ser amado, el deseo infinito de felicidad, el saber el por qué de la vida.
Como dice el fragmento de película mostrada a continuación: "Despierten en sus alumnos el dolor de la lucidez". Extrapolemos dicha afirmación a todos los procesos e intervenciones educativas.
¡Hagamos de la educación una experiencia exitosa!